Cosas extrañas se ven. Por estos días lel museo austriaco
cumple 5 años de funcionamiento. Durante este ese lapso se dice que ha recibido
a más de 20 mil visitas, entre médicos, funcionarios de sanidad y jóvenes
estudiantes.
El museo ofrece la posibilidad de hacer una visita virtual a
través de su página web. Ahí se visualizan utensilios y elementos extraños
usados en operaciones -clandestinas o no- en algún tiempo.
Además, también es posible encontrar información especializada en temas de contra contracepción y aborto.
¿Pero cual sería la función de un museo? El diccionario de la lengua española define la función del
museo en estos términos: (una) Institución... cuya finalidad consiste en la
adquisición, conservación, estudio y exposición de los objetos que mejor
ilustran las actividades del hombre, o culturalmente importantes para el
desarrollo de los conocimientos humanos".
Una definición más especializada sería aquella que relaciona
su función con la preservación de la memoria.
Desde esa definición cobraría sentido que exista un museo de
la contracepción y el aborto. Es decir, cuando las mujeres feministas reclaman
el derecho a decidir sobre su propio cuerpo están apuntando a esta y otras muchas
posibilidades.
Cobra sentido para ellas y para otros grupos de población.
Que exista un museo que recuerde las técnicas
y procedimientos para ejecutar la interrupción del embarazo en otro momento de
la historia, abre el camino al debate del sexo seguro y el aborto como última
opción.
Para ellas tiene sentido. Desde la esfera política hasta el
plano de sus propias vidas. La problemática de los abortos clandestinos traen
complicaciones en su salud, llegando a provocar hasta la muerte.
Pero no se detiene ahí el sentido de esta problemática. Christian
Fiala, director y fundador del museo, ha dicho a Efe que con esa iniciativa
"contamos la historia de lo difícil que fue para el ser humano aprender
cómo separar la sexualidad de la fertilidad".
Un sueño que sería el fruto de varias disputas entre la
ciencia y el prejuicio de dogmas religiosos.
"Hemos alcanzado este sueño. Pero solo si usamos
anticonceptivos fiables en todos los actos sexuales. Esto es lo que debemos
enseñar a los jóvenes, para que aprendan cómo protegerse", dice el
director y fundador del museo.
En cierto punto el sitio podría parecer un museo de utensilios extraños
que de hecho generan alguna clase de pudor. Dilatadores, láminas de palo y plástico
completan las galerías de su sitio en internet.
Se dice que el museo ha recibido más de 20 mil visitas desde
el 2007 y fue galardonado por el "Foro Europeo de Museos" en el 2010
por el impacto logrado en trasmitir "los contenidos y valores de un museo
a la ciudadanía".

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